Trompa marina

Existen claras evidencias del uso de la trompa marina por parte de los misioneros jesuitas en territorio americano.

Los inventarios de 1767 dan cuenta de siete ejemplares existentes en Chiquitos y Mojos (Waisman 1999:52).

Antonio Sepp en sus cartas escritas en 1691 y 1692 nombra una trompa marina entre los instrumentos que su procurador compró en España.

Florian Paucke, en su manuscrito fechado en 1774-1780 incluye la trompa marina entre los instrumentos que ejecutaron durante la fiesta de San Ignacio en la ciudad de Santa Fe. (Paucke 1942-44:260)

Curt Lange da cuenta de las trompas marinas que el prior del Convento de Santo Domingo solicitara a la junta municipal y del inventario del Convento de San Lorenzo, de la orden mercedaria, donde se regitran menciones al instrumento o a sus ejecutnantes.(Lange 1986a:181 y 1986b:224-241)

Hasta el momento no hemos encontrado referencias de su uso en la música catedralicia.

 

Fuentes:

Andrés, Ramón. Diccionario de Instrumentos Musicales de Píndaro a J.S.Bach, Bibliograf, Barcelona, 1995

Sepp, Antonio. Relación de viaje a las misiones jesuíticas. Traducción de W. Hoffmann y Monika Wrang. Obras, 1. Buenos Aires, Edudeba. 1971.

Velo, Yolanda. Una trompa marina en el Instituto Nacional de Musicología: Conservación preventiva y procedencia. Actas del Congreso Internacional Jesuitas 4000 años en Córdoba. Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, 1999.

Waisman, Leonardo. "Sus voces no son tan puras como las nuestras": la ejecución de la música en las misiones. Resonancias, 4:50-57. Santiago de Chile. Pontificia Univesridad Católica de Chile. 1999.